Bordado Crewel


La obra más conocida en lo que se refiere al bordado desde la Edad Media es el monumental Tapiz de Bayona. Con una longitud de 69 metros por 5 metros de altura, fue bordado en el Siglo XI aunque no existe ningun documento que permita conocer quienes fueron los artistas que lo bordaron ni la persona que comisionó la obra.  Por su exactitud se concluye que fue supervisado por un clérigo.
El hilado con aguja se realizó con dos técnicas: punto de tallo para los contornos lineares de los motivos y a "punto de couchage" para su relleno. Se empleó principalmente hilo de lana en 4 colores de base (rojo, amarillo, verde y azul) y 8 tonalidades a partir de tintes vegetales de la época como la gualda (tinte amarillo), la purpurina y el índigo, que se mezclaron con hilo más fino de lino para dar relieve a ciertas figuras.
El bordado que se conoce como "CREWEL" tuvo su Edad de Oro en el siglo XVII en Inglaterra.  Los comerciantes británicos importaban bordados de la India y pronto comenzaron a fabricar localmente agujas metálicas, particulamente de acero.  Dado que el nombre del rey en aquella época era Jacobus (en Latín), el tipo de bordado se bautizó como Bordado Jacobeano.
Hoy día utilizamos las mismas puntadas que en el Siglo XVII.  Posteriormente se le quedó simplemente el nombre de Crewel porque es como se le llama al tipo de lana que se utiliza para bordar pues viene trenzada solamente con dos hebras.
Cuando cruzó el Atlántico llegando a las colonias norteamericanas, las mujeres de clase acomodada comenzaron a bordar las orillas de las crinolinas que se hacían ver tímidamente debajo de las faltas largas. También los olanes que rodeaban los doseles de las camas se adornaban con motivos de flores o pájaros elaborados como bordado Crewel.
Entrado el Siglo XX, el bordado Crewel se fue al olvido pues con la industrialización se inundó el mercado de textiles impresos-lo que redujo inmensamente su precio- y otros accesorios decorativos. Pero a finales de los años 60's, este arte que dormitaba resurgió en Gran Bretaña y los Estados Unidos.
Hoy gracias al regreso del arte textil manual, han aparecido nuevos diseños además de que las bordadoras buscamos algo de lo que posiblemente aún exista en referencia a kits para bordar en las tiendas de segunda mano y subastas por internet.

Aquí les muestro mi más reciente obra. Es un kit que compré en Purl SoHo en Nueva York y forma parte de una colección diseñada por una artista norteamericana de nombre Blanche Virgien.
El instructivo viene aún escrito a máquina- me imagino que decidieron conservar ese aspecto cálido de una colección pequeña de diseños para bordar.    La tela sobre la que bordé es un lino y como les comento, se borda con lana Crewel que viene solamente trenzada en dos hebras.
De momento lo tengo colocado encima de otro lino de color azul agua que a su vez lo mantengo tensado en un bastidor de madera. Esto con la finalidad de hacerle un último bordado alrededor. Quise seguir las instrucciones al pie de la letra porque me pareció una manera muy ingeniosa de darle el terminado.
En los próximos días les mostraré como quedó finalmente.  Aquí le muestro algunos detalles pues vale la pena ver la gama de diferentes puntos con que lo bordé.