Construyendo puentes



Se dice que haciendo arte construímos puentes y no existe mejor manera de definir el arte textil de Ludmila Aristova.
Nacida en Moscú, actualmente vive en Brooklyn NY y durante su carrera se ha enfocado a crear vínculos entre dos naciones, dos culturas, entre el arte textil y el arte del acolchado y entre la proyección artística abstracta y la narrativa.
En la entrevista que le concede a la revista Quilting Arts (Ago.Sept 2009), Ludmila explica: "Creo fervientemente que la herencia cultural y el medio ambiente impactan de gran manera el trabajo de un artista".
Elaboró sus primeras quilts cuando aún vivía en Moscú; estaban inspiradas en cuentos de hadas rusos que escuchaba cuando niña y en las iglesias rusas. Se mudó a Nueva York en el año 2003 y afirma que la arquitectura tan característica y única de Manhattan se convirtió inmediatamente en su inspiración al crear una serie de quilts que llamó "Cityscape" o Perfil de una Ciudad. En esta serie, Ludmila expresa el color, el ritmo y la sutileza de la luz en edificios, cúpulas y rascacielos. Las obras que ha realizado a partir de 2008 son las que la han proyectado a través del mundo del arte textil ya que con la Quilt "Midnight Waltz" (Vals de Medianoche) obtuvo el premio Bernina "Crème de la Crème".
Su hija sirve de interprete a lo que su madre afirma: "Así como la luz cambia, todo objeto se transforma. Un edificio gris proyecta destellos color de rosa bajo el sol de la mañana o bien tonos de un profundo azul a medida que la noche cubre con su manto la ciudad".
Para traducir esta relación entre la luz y el color mediante la tela, el trabajo se convierte en todo un reto.
En una visita a Nueva York en el año 1991, Ludmila vio por primera vez Quilts como arte y regresó a Moscú con un nuevo interés pese a que en Rusia aún no se conocía la "Colcha" como Arte Textil sino más bien como un hermoso bien simplemente utilitario para cubrir una cama.
Ludmila lleva ya 16 años enfocándose en el arte textil del acolchado y pese a que sus diseños son absolutamente contemporáneos, siempre existe el toque del arte popular ruso. Al principio utilizaba algodones básicamente, pero su constante experimento la ha llevado a probar con todo género de telas así como cuentas, listones, pasamanería y otra serie de detalles que embellecen sus obras de arte. Hoy día ha añadido a sus proceso creativo la pintura y el teñido textil incluso con materiales naturales - hierbas y moras por ejemplo.
Su proceso artístico abstracto comienza directamente en la tela. Jamás efectúa un bosquejo en papel. Sin embargo, si se trata de un diseño arquitectónico, entonces sí se remite primero al dibujo optando por comenzar con algun punto de referencia arquitectónico conocido dentro del perfil y paisaje neoyorkino. Cada pieza la termina añadiendo una cenefa solamente a la parte inferior para no delimitarlos visualmente.